Dolor de espalda: el movimiento y la prevención, aliados también en la empresa
El dolor de espalda puede repercutir en la actividad cotidiana y profesional. Los movimientos repetitivos, las posturas mantenidas, el sedentarismo y una manipulación inadecuada de las cargas son algunos de los factores que pueden favorecer su aparición. Frente al reposo absoluto prolongado, mantener una actividad física moderada y constante puede ayudar a mejorar la salud de la espalda.
El dolor de espalda puede manifestarse como ardor, pinchazos, rigidez o molestias en diferentes zonas de la columna. Se trata de uno de los principales motivos por los que la población acude al médico y de una de las grandes causas de discapacidad en el mundo, por lo que su prevención y abordaje tienen una especial relevancia tanto en la vida cotidiana como en el entorno laboral.
En la empresa, cuidar la espalda no consiste únicamente en corregir una postura concreta. La aparición y la evolución del dolor pueden estar condicionadas por numerosos factores, desde el sedentarismo y los esfuerzos físicos hasta el estrés y otras circunstancias personales.
Un dolor que no siempre tiene una única causa
Gabriela Herrero, fisioterapeuta de IMQ Abendaño, nos explica que el dolor de espalda suele ser multifactorial. Esto significa que, en muchas ocasiones, no existe una única causa aislada que permita explicar su aparición. Los hábitos posturales inadecuados, los desequilibrios musculares, la artrosis y los problemas en los discos se encuentran entre sus posibles causas.
Sin embargo, la presencia de un problema estructural en una prueba diagnóstica o estudio de imagen no siempre resulta suficiente para explicar por qué duele la espalda. En la percepción y evolución del dolor pueden intervenir factores biológicos, psicológicos y sociales. Por eso, personas con una misma lesión pueden experimentar dolores de diferente tipo o intensidad y recuperarse a distinto ritmo.
Factores que pueden aumentar el riesgo
Existen determinados factores que pueden incrementar la posibilidad de sufrir dolor de espalda. Algunos están relacionados con el estado de salud o las características personales, mientras que otros pueden estar presentes en las actividades cotidianas y profesionales.
Entre ellos se encuentran:
- El sobrepeso, que puede sobrecargar la espalda.
- Las enfermedades y alteraciones de la columna, como la artrosis, la artritis, la osteoporosis, la escoliosis o la hipercifosis, aunque estas alteraciones no siempre producen síntomas.
- La edad, ya que con el paso del tiempo es frecuente encontrar desgaste en las estructuras de la columna.
- Los traumatismos, como caídas, accidentes o golpes que pueden afectar a la columna, los músculos y los ligamentos.
- El sedentarismo, que puede favorecer el debilitamiento muscular.
- Las actividades repetitivas, cuando suponen un esfuerzo continuado para la espalda.
- La manipulación inadecuada de cargas, especialmente cuando el peso se distribuye incorrectamente al levantar, empujar o arrastrar objetos.
- Los factores psicológicos, ya que el estrés, la ansiedad y la depresión pueden relacionarse con el dolor crónico, afectar a la percepción del dolor y aumentar la tensión muscular.
En el ámbito empresarial, esta variedad de factores invita a abordar la salud de la espalda de una manera amplia, prestando atención tanto a las exigencias físicas de cada actividad como al movimiento habitual y al bienestar de las personas.
Cervicalgia, dorsalgia y lumbalgia
Los dolores de espalda pueden clasificarse en función de la zona afectada. Las tres localizaciones principales son la región cervical, la dorsal y la lumbar.
Dolor cervical
La cervicalgia aparece en la parte superior de la columna y puede afectar al cuello, los hombros y la cabeza. Entre sus principales manifestaciones se encuentran la rigidez cervical y las contracturas. La tensión muscular excesiva también puede provocar cefaleas e incluso mareos.
Puede estar asociada a posturas inadecuadas, sobrecargas, lesiones como el latigazo cervical, desgaste y estrés. Esta zona también mantiene una estrecha relación con la mandíbula, por lo que las personas con bruxismo pueden desarrollar dolor.
Dolor dorsal
La dorsalgia afecta a la zona media de la espalda, entre los omóplatos. Puede manifestarse como molestia al permanecer sentado durante mucho tiempo o como sensación de presión. Entre sus posibles factores asociados se encuentran el sedentarismo, las sobrecargas y la rigidez de la columna torácica y de las articulaciones costales.
Dolor lumbar
La lumbalgia es uno de los tipos de dolor de espalda más comunes y afecta a su zona baja. Puede producir rigidez y molestias al levantarse.
La región lumbar está conectada con la cadera, las piernas y el abdomen. Por este motivo, una disminución de la movilidad o la debilidad muscular en alguna de estas zonas puede favorecer la aparición del dolor. La lumbalgia también puede estar asociada a movimientos repetitivos, posturas mantenidas, impactos directos y sobreesfuerzos, así como a alteraciones de la columna como la hernia, la protrusión o la estenosis del canal raquídeo.
Hernia discal y ciática
Además de los dolores cervicales, dorsales y lumbares, existen otras dolencias frecuentes, como la hernia discal y la ciática.
La hernia discal aparece cuando una parte de los discos situados entre las vértebras se desplaza y comprime los nervios o presiona la médula espinal. Estos discos actúan como amortiguadores entre las vértebras.
La ciática está provocada por una presión o daño sobre el nervio ciático y puede aparecer en personas con discos herniados, estenosis u otras patologías óseas. Además de dolor en el recorrido del nervio, puede provocar debilidad, hormigueo o entumecimiento, con síntomas que pueden extenderse hasta los pies.
El movimiento, una parte esencial del cuidado de la espalda
Cuando aparece dolor de espalda, el miedo puede llevar a reducir excesivamente el movimiento. Sin embargo, frente a estas dolencias, lo aconsejable es mantener una actividad moderada y evitar el reposo absoluto prolongado. Se recomienda escoger una actividad física que resulte agradable y que pueda mantenerse de manera constante.
El miedo al movimiento puede aparecer después de una intervención quirúrgica, tras mucho tiempo sin hacer ejercicio o por considerar que la edad o la condición física impiden mantenerse activo. Superar ese temor puede ayudar a recuperar el control sobre el propio cuerpo y favorecer una mejor calidad de vida.
En la empresa, este mensaje refuerza la importancia de incorporar el movimiento al día a día, especialmente en actividades que implican pasar mucho tiempo en una misma posición, realizar movimientos repetidos o manipular cargas.
Sus sesiones incluyen propuestas de flexibilización y fortalecimiento para ayudar a mantener la espalda en buenas condiciones. Durante la práctica, las personas participantes cuentan con el acompañamiento y asesoramiento de un fisioterapeuta.
Cuidar la espalda también forma parte de una empresa saludable
El dolor de espalda no responde siempre a una única lesión ni se resuelve únicamente corrigiendo la postura. Su carácter multifactorial exige prestar atención al movimiento, la condición física, las actividades repetitivas, las cargas, el sedentarismo y los factores psicológicos que pueden influir en su percepción y evolución.
Dentro de la empresa, promover hábitos orientados a mantener la actividad, prevenir los esfuerzos inadecuados y prestar atención a las primeras molestias permite integrar el cuidado de la espalda en una visión más amplia de la salud.
Porque estamos hechos para movernos, y cuidar la espalda significa encontrar una actividad adecuada, practicarla con constancia y buscar acompañamiento profesional cuando sea necesario.
Fisioterapia digital para facilitar la prevención
En este contexto, IMQ impulsa un proyecto integral de prevención musculoesquelética basado en la educación, la detección temprana, la rehabilitación y el acompañamiento continuo a través de la App IMQ, con el objetivo de ayudar a cuidar la salud de la espalda antes de que aparezcan las primeras molestias
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