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Cervicalgias: prevenir el dolor de cuello también es cuidar de la empresa

Escrito por Javier Alejandro Ossandon

Médico del Trabajo en IMQ Prevención

Cervicalgias: prevenir el dolor de cuello también es cuidar de la empresa

La salud laboral de los miembros de una empresa depende de prevenir ciertas dolencias. Una de las más comunes es la cervicalgia, que se manifiesta como dolor en el cuello puntual o persistente con o sin desencadenante. A la hora de enfrentarse a ella, conviene conocer en detalle su naturaleza y características.

¿Qué es la cervicalgia?

Se trata de un dolor localizado en la región del cuello que en ocasiones se asocia a molestias musculares, pero puede abarcar una amplia variedad de causas, entre las que destacan causas funcionales, muy habituales en la población trabajadora, tales como contracturas musculares por estrés físico/emocional y formas estructurales, menos frecuentes que las anteriores, como problemas articulares degenerativos o traumáticos y afecciones neurológicas con compromiso de la medula espinal y/o raíces nerviosas. Constituyéndose, sobre todo por causas funcionales, como uno de los tipos de dolores más frecuentes entre la población adulta.

El dolor cervical puede presentarse de manera aguda o crónica. La primera aparece de forma repentina, de manera espontánea, sin causa aparente, o tras un movimiento brusco, un esfuerzo físico o un golpe, y dura desde unos días a varias semanas. En el segundo caso, el dolor persiste durante más de tres meses y suele presentar mayor probabilidad de relación con causas orgánicas o estructurales como cambios degenerativos en las vértebras, problemas de postura prolongados o enfermedades concretas, pero también, al igual que las formas agudas, puede deberse a causas funcionales como estrés.

Los síntomas más comunes son dolor en la parte posterior del cuello, rigidez que limita la movilidad o tensión muscular, entre otros. En casos particulares, la cervicalgia puede venir acompañada de dolores de cabeza o mareos, y parestesias u otras alteraciones de la sensibilidad en extremidades superiores, sobre todo si existe compresión de nervios o alteraciones en la columna vertebral.

Principales causas de la enfermedad

La cervicalgia es una afección común en el entorno laboral al poder ser influida por las condiciones de trabajo y los hábitos posturales. Entre las principales causas destacan:

  • Mala postura mantenida. Pasar muchas horas frente a un ordenador o en una misma posición puede generar tensión en los músculos del cuello y la zona superior de la espalda. Inclinar la cabeza hacia adelante o encorvarse sobre la mesa aumenta la presión sobre las vértebras cervicales, lo que provoca dolor y rigidez.
  • Uso prolongado de dispositivos electrónicos. Obliga al cuello a mantenerse en posiciones incómodas durante periodos prolongados, con la subsiguiente sobrecarga muscular y fatiga cervical.
  • Estrés laboral. Llega a causar contracturas en el cuello y los hombros, que pueden derivar en cervicalgia si no se gestionan de manera adecuada.
  • Movimientos repetitivos o esfuerzo físico. Si se realizan movimientos constantes con los brazos o se carga peso con frecuencia, es posible incrementar la tensión en la zona cervical.
  • Entorno de trabajo inadecuado. La falta de ergonomía obliga al cuerpo a adoptar posturas forzadas y prolongadas.
  • Sedentarismo y falta de actividad física. La debilidad de los músculos del cuello y la espalda por falta de ejercicio facilita la aparición de dolor ante esfuerzos leves o posturas mantenidas.
  • Traumatismos o accidentes menores. Golpes, caídas o movimientos bruscos en el trabajo pueden causar lesiones agudas en los músculos, ligamentos o articulaciones cervicales, que derivan en la cervicalgia.

Profesiones en las que es más dominante

  • Trabajadores de oficina y administrativos. Pasar muchas horas frente al ordenador, con el cuello inclinado hacia la pantalla y hombros encorvados, genera tensión constante en la zona cervical.
  • Conductores profesionales. Taxistas, camioneros o conductores de transporte público mantienen el cuello en posiciones fijas durante largos periodos. La vibración constante del vehículo y la falta de movilidad aumentan la presión sobre la columna cervical.
  • Profesionales de la salud. La combinación de esfuerzo físico y estrés emocional los hace especialmente susceptibles a la cervicalgia.
  • Trabajadores de la construcción y operarios de almacén. La manipulación de cargas pesadas, movimientos bruscos y posturas forzadas generan una sobrecarga mecánica en el cuello y hombros, que favorece la aparición de dolor cervical y contracturas musculares.
  • Docentes y educadores. Pasar mucho tiempo de pie, inclinarse sobre escritorios, proyectar la voz y realizar movimientos repetitivos puede causar tensión cervical. Además, la combinación con estrés laboral contribuye al desarrollo de la enfermedad.

¿Cómo tratarla?

A la hora de tratar la cervicalgia, conviene aplicar calor en la zona afectada para reducir la inflamación y aliviar la tensión muscular. En casos puntuales puede ser beneficioso el frío en lugar de calor, recomendándose seguir siempre las indicaciones de un profesional de la salud que evalúe correctamente la afección de forma previa al inicio de tratamiento. Ejercicios suaves de estiramiento y movilidad del cuello ayudan a evitar la rigidez. También es importante mejorar la postura en el trabajo mediante el ajuste de las sillas, mesas y monitores, pues son maneras de reducir la presión sobre las vértebras cervicales.

Otro aspecto a tener en cuenta es el fortalecimiento muscular. Si los músculos del cuello son débiles, es más probable experimentar dolor. Los ejercicios que se vayan a realizar deben ser específicos, estar supervisados por especialistas y contribuir a estabilizar la columna.

En casos severos o crónicos, el médico encargado del paciente puede recomendar medicamentos antiinflamatorios, analgésicos o relajantes musculares. En situaciones específicas, como compresión nerviosa o hernias discales, se puede requerir evaluación especializada y tratamientos más intervencionistas.

Pautas para prevenirla en la empresa

  • Ergonomía del puesto de trabajo. Ajustar sillas, mesas y monitores para que la espalda esté recta y el cuello en posición neutral reduce la tensión muscular
  • Pausas activas y estiramientos. Incorporar descansos cortos cada 45-60 minutos permite estirar cuello, hombros y espalda.
  • Promoción de la actividad física. Ayuda a fortalecer los músculos cervicales y dorsales, mejora la postura y reduce el riesgo de lesiones.
  • Manejo del estrés laboral. Pausas de respiración, mindfulness o talleres de relajación contribuyen a reducir la tensión física y mental

En suma, prevenir la cervicalgia es algo que toda empresa puede hacer. Basta con favorecer una correcta ergonomía de los espacios de trabajo o dar pausas para las personas trabajadoras. Así, se evitará que aparezca esta dolencia.

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