Las evaluaciones de desempeño acaban de volverse más inteligentes: el papel de la IA en el proceso más difícil de RRHH
Escrito por Esther Enales
Directora de Gestión del Cliente de IMQ Prevención
¿Cómo evalúa un responsable el rendimiento de un equipo de diez personas cuando, de los últimos doce meses, solo conserva la memoria de unas pocas conversaciones? De tales recuerdos depende la decisión sobre promociones, salarios y formación, que debe tomarse en beneficio de la empresa. Los recursos humanos deben velar por la gobernanza, por las políticas y por la experiencia de trabajadoras y trabajadores. Y la IA está marcando un antes y un después en tales actividades.
La IA sintetiza grandes conjuntos de datos del desempeño laboral
El primer uso destacado de la inteligencia artificial consiste en sintetizar grandes volúmenes de información. Es capaz de agrupar los comentarios de las personas trabajadoras y las conversaciones mantenidas con los gerentes, a las que se suman los logros de metas, los reconocimientos y otras actividades registradas en el sistema.
Al consolidar toda esa información, la evaluación deja de depender de la memoria y de las impresiones subjetivas. Los equipos obtienen una imagen completa del rendimiento de cada persona. Entonces, el sistema fija metas personalizadas, ajustadas a las capacidades y al contexto de cada persona trabajadora y sugiere rutas de sucesión con mejor base que el criterio manual.
Eso sí, la decisión final sigue siendo de la persona que firma la evaluación. La aplicación solo amplía la documentación sobre la que se apoya y el resultado depende siempre de que la información sea correcta y esté actualizada.
H2 Seguridad psicológica y retroalimentación constructiva
La baja participación en las retroalimentaciones suele explicarse por la incomodidad de dejar comentarios constructivos en registro. Muchas personas trabajadoras evitan señalar resultados negativos por temor a que la observación quede documentada de forma permanente, una cautela que termina por reducir la sinceridad en todo el proceso.
Sin intervenir en el contenido, la tecnología puede aliviar esa barrera. Si el lenguaje es duro, la herramienta propone una redacción más adecuada: si el comentario no es adecuado, se sugiere redactarlo de otra manera para reducir las posibles fricciones. Cambia la forma, pero el mensaje queda intacto y quien lo recibe mantiene su seguridad psicológica sin que se diluya lo que debe decirse.
El efecto se aprecia en el número de evaluaciones que se completan de forma voluntaria. Cuando los trabajadores y trabajadoras perciben que sus aportaciones se tratan con respeto, participan con más naturalidad, se reducen los efectos en la salud mental y se obtienen datos útiles para mejorar el proceso en futuras ediciones.
Coaching personalizado, cuando la IA explica cómo llega a sus sugerencias
Dentro del ciclo anual, el coaching suele ser la parte olvidada del proceso. Las organizaciones dedican esfuerzo a medir y a clasificar, pero poco tiempo a acompañar el desarrollo de las personas trabajadoras. El uso de la tecnología contribuye a suplir este vacío.
Su valor diferencial está en mostrar el camino hasta la sugerencia. No entrega una conclusión a ciegas: guía al usuario, que comprende el porqué y aprende a aplicarlo. Así, las trabajadoras y trabajadores se llevan un método que pueden aplicar por sí mismos. Y esa autonomía sostiene la productividad.
Con el uso continuado, la revisión anual se convierte en un acompañamiento sostenido. En el trabajo diario se nota: las conversaciones de seguimiento llegan mejor preparadas y las personas trabajadoras afrontan las tareas nuevas con más autonomía.
Actualización de habilidades y planificación de sucesión
En los programas de desempeño, los marcos de habilidades son ya un componente habitual, aunque solo son útiles si el inventario de competencias que se ofrecen está al día. Pero mantener un registro al día supone un reto constante para los equipos de RRHH que la IA facilita en gran medida.
Es indispensable resaltar las habilidades que cada persona trabajadora demuestra en actividades distintas de la revisión anual, como el cumplimiento de metas o los cursos de formación y convierte esos indicios, dispersos en la organización, en datos estructurados.
La información obtenida alimenta el desarrollo de carrera de las trabajadoras y trabajadores. Además, los responsables pueden detectar con exactitud las competencias disponibles y las carencias que conviene cubrir, lo que simplifica la planificación hasta en el caso de sucesiones en puestos esenciales.
Hay que tener en cuenta que un inventario manual de habilidades suele quedar obsoleto en pocos meses. Sin embargo, al implementar soluciones basadas en IA, pasa a ser continua y exige poco esfuerzo administrativo, lo que permite que los equipos de RRHH se centren en tareas que aporten un mayor valor a la empresa.
Como se ha podido ver, la inteligencia artificial añade una dimensión nueva a las evaluaciones anuales, pero su efecto sobre el absentismo laboral o la productividad solo aparece si RRHH define qué datos entran en el sistema y quién puede consultarlos. Además, cada decisión debe firmarla una persona. Sin esas condiciones, el cambio es solo de herramienta, no de práctica, algo que llevará a que cualquier acción sea superficial e inocua.
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