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¿Cómo prevenir las picaduras de insecto en verano?

Escrito por Mayte Álvarez Torres

Médico de Vigilancia de la Salud de IMQ Prevención

¿Cómo prevenir las picaduras de insecto en verano?

Las picaduras de insectos constituyen un riesgo laboral que aumenta durante los meses de verano. La subida de las temperaturas favorece la actividad de numerosas especies que son capaces de provocar desde molestias leves hasta reacciones alérgicas graves. Y aunque este peligro afecta mucho más a quienes trabajan al aire libre, aquellos que desarrollan sus labores en espacios cerrados también están expuestos.

¿A qué insectos se debe prestar atención?

A primera vista puede parecer que las picaduras no son un peligro, pues las causadas por ciertos insectos, como los mosquitos, tan solo suelen causar unas molestias leves. Sin embargo pueden dar lugar a reacciones alérgicas o a complicaciones si no se tratan de manera adecuada, por lo que el riesgo para la salud llega a ser serio.

Entre los insectos que requieren una atención especial destacan:

  • Mosquitos, sobre todo en zonas húmedas o próximas a masas de agua estancada durante largos periodos de tiempo. Sus picaduras producen irritación, inflamación y picor y algunas especies pueden actuar como vectores de transmisión de enfermedades (virus del Nilo Occidental, malaria, dengue, etc.).
  • Avispas, cuya presencia aumenta de manera considerable durante el verano. Sus picaduras son dolorosas y pueden desencadenar reacciones alérgicas severas, como un shock anafiláctico, en personas sensibilizadas.
  • Abejas, frecuentes en entornos agrícolas, jardines y áreas verdes. Aunque suelen picar tan solo cuando perciben una amenaza, su veneno puede provocar anafilaxia en algunos casos.
  • Tábanos, habituales en explotaciones ganaderas y espacios rurales. Sus mordeduras generan dolor inmediato e inflamación localizada.
  • Hormigas, incluidas algunas especies con capacidad de provocar reacciones cutáneas significativas tras la picadura.
  • Pulgas, presentes en determinados entornos con animales. Sus picaduras suelen aparecer agrupadas y causan un intenso picor.
  • Garrapatas, aunque no son insectos sino arácnidos, merecen una mención especial por su capacidad para transmitir enfermedades y por lo difíciles que son de retirar.

Las reacciones alérgicas a las picaduras de insecto son raras, pero pueden llegar a ser un riesgo vital. Por eso es importante llamar a los servicios de urgencias ante los siguientes síntomas tras una picadura:

  • Dificultades para hablar o respirar, sensación de garganta cerrada, dolor en el pecho,
  • Hinchazón, prurito o erupción en la piel, en especial de cara, lengua o labios,
  • Mareos, confusión, palpitaciones, desmayo o sensación de debilidad,
  • Náuseas, vómitos, diarrea o dolor abdominal agudo.

¿Cómo prevenir las picaduras de insectos en el puesto de trabajo?

Las consecuencias de una picadura varían según la especie que la causa y la sensibilidad de la persona afectada. En la mayoría de los casos solo se sufren unas molestias temporales, pero algunas pueden derivar en cuadros alérgicos graves que necesitan ayuda médica urgente. Por este motivo, la prevención debe integrarse dentro de las medidas de seguridad y salud laboral.

Es esencial efectuar una evaluación de riesgos para identificar los puestos con mayor exposición y establecer protocolos adaptados a cada actividad. Además, hay que conocer con detalle las circunstancias de los trabajos realizados en el exterior y los de interior para diseñar unas medidas eficaces.

El problema de los trabajos en el exterior

Las actividades al aire libre son las que están más expuestas a insectos durante el verano. Agricultura, construcción, mantenimiento de jardines, limpieza viaria o trabajos forestales son algunos ejemplos de sectores muy afectados.

La primera medida preventiva consiste en identificar las zonas con una elevada presencia de insectos. Estas son áreas con vegetación abundante, agua estancada, residuos orgánicos o colmenas cercanas que necesitan una vigilancia específica o, al menos, localizar y dar a conocer su presencia para evitar contactos directos.

La ropa de trabajo desempeña un papel fundamental. Se recomienda utilizar prendas de manga larga, pantalones largos y calzado cerrado cuando las condiciones laborales lo permitan. Para evitar los efectos negativos del calor, se usarán tejidos ligeros y que fomenten la transpiración.

El uso de repelentes autorizados constituye otra herramienta eficaz. Se trata de productos diseñados de manera específica para actuar frente a ciertos insectos. Eso sí, es indispensable aplicarlos siguiendo las instrucciones del fabricante y renovarse cuando sea necesario.

También conviene evitar perfumes intensos y ropa de colores muy llamativos, ya que pueden atraer determinadas especies, como las abejas o las avispas. Durante las pausas, es aconsejable consumir alimentos y bebidas en espacios protegidos para evitar atraer a los insectos.

Medidas para interiores

Aunque el riesgo suele asociarse a los trabajos al aire libre, los espacios interiores no están exentos de la presencia de insectos. Oficinas, almacenes, centros sanitarios, industrias y locales comerciales pueden convertirse en puntos de entrada y refugio para distintas especies, como las hormigas o los mosquitos.

Una manera sencilla de mantenerlos a raya es mediante la limpieza, una de las medidas preventivas más eficaces. Las instalaciones deben permanecer libres de restos de comida, residuos orgánicos y acumulaciones, pues se reducen o eliminan elementos que actúan como atractores de los insectos.

Las tareas de mantenimiento también desempeñan un papel importante. Se revisarán las ventanas, puertas, sistemas de ventilación y posibles grietas con el fin de limitar el acceso de insectos al interior de los edificios.

En aquellos entornos donde exista una mayor exposición, puede resultar conveniente instalar mosquiteras o sistemas de barrera física. Estas soluciones permiten disminuir la entrada de mosquitos y otros ejemplares voladores sin afectar al desarrollo de la actividad laboral. Además, una gestión adecuada de residuos evita la atracción de avispas, moscas y hormigas.

Si bien el control de los insectos es la solución más eficaz para prevenir sus picaduras, esto es más difícil de controlar en los trabajos en el exterior, por lo que habrá que extremar precauciones y, de considerarse necesario, realizar pruebas de sensibilidad a las personas trabajadoras para tomar las medidas preventivas necesarias a cada caso.

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