Cuidado de los ojos en invierno para evitar el ojo seco
Escrito por Begoña Porta
Coordinadora Médica de IMQ Prevención
El cuidado de los ojos debe aumentarse durante el invierno. La llegada de la nueva estación trae consigo diferentes factores que aumentan el riesgo de padecer ojo seco. Si se combinan con ciertos puestos de trabajo, como los que implican permanecer frente a una pantalla, las probabilidades de sufrir el problema aumentan.
¿En qué consiste el ojo seco?
Es un problema de salud que se caracteriza por la incapacidad del ojo de mantener una película lagrimal estable y suficiente para cubrir toda la superficie ocular de manera uniforme. Esta capa es esencial, ya que protege, lubrica y nutre los tejidos del órgano, lo que permite un funcionamiento óptimo de la visión. Cuando es insuficiente o no cumple su función, se genera incomodidad, irritación y diferentes alteraciones.
Una de las manifestaciones más comunes del ojo seco es la sensación de sequedad o arenilla. Se suele describir como si existieran partículas extrañas dentro del órgano que provocarían parpadeos frecuentes o la necesidad constante de humedecer la vista. Además de la incomodidad, puede presentarse picor, ardor, enrojecimiento y, en ocasiones, fatiga ocular. Esto suele ocurrir sobre todo tras períodos prolongados frente a pantallas, lectura o exposición a ambientes secos o con corrientes de aire.
El ojo seco no solo afecta la comodidad, sino también la calidad de la visión. La película lagrimal irregular puede producir borrosidades o fluctuaciones, en especial al final del día o después de esfuerzos visuales prolongados. Tal alteración temporal puede repercutir de manera negativa en actividades diarias como conducir, trabajar frente a un ordenador o realizar tareas de precisión.
Es importante destacar que el ojo seco no es un problema aislado, pues impacta de forma significativa en la calidad de vida de quienes lo padecen. La sensación constante de malestar, la irritación y las posibles alteraciones visuales afectan el rendimiento laboral, las actividades de ocio y la interacción social. Asimismo, la afección puede ser intermitente o crónica, algo que varía de una persona a otra y de las circunstancias que influyan en la estabilidad de la película lagrimal.
Factores que incrementan el riesgo de ojo seco en invierno
Existen múltiples factores que aumentan el riesgo de padecer ojo seco en invierno. A estos hay que sumarles los habituales en un centro de trabajo, como el uso de pantallas durante muchas horas. Al prestarles atención, se podrán establecer unas medidas de prevención que sean eficaces.
Baja humedad ambiental
Durante el invierno, la combinación de temperaturas frías y calefacción en interiores reduce de manera significativa la humedad relativa del ambiente. Esto provoca que la película lagrimal se evapore con mayor rapidez, lo que deja la superficie ocular vulnerable a la irritación.
Cuando el aire que rodea los ojos carece de humedad, los párpados no logran mantener la película lagrimal uniforme. Las personas que trabajan en espacios cerrados con calefacción central, o que pasan mucho tiempo frente a pantallas, son más susceptibles, ya que el parpadeo disminuye y la evaporación se acelera.
Además, la baja humedad ambiental no solo afecta a quienes permanecen en interiores por efecto de los sistemas de calefacción; la exposición al viento frío y seco del exterior también contribuye. Esta combinación de factores hace que los síntomas de ojo seco sean más frecuentes y molestos en invierno. Incluso personas que no suelen presentan molestias pueden notar incomodidad ocular durante esta estación.
Mayor incidencia del viento
Las corrientes de aire frías y secas aceleran la evaporación de la película lagrimal, con la consiguiente aparición de las molestias ya mencionadas. Incluso exposiciones cortas a ráfagas de viento pueden desencadenar incomodidad ocular, en especial en personas que presentan tendencia al ojo seco.
En invierno, el viento frío es más intenso y persistente, y las condiciones climáticas pueden combinarlo con baja humedad para amplificar su efecto sobre la superficie ocular. La exposición constante al viento provoca que los ojos se sequen más rápido de lo habitual y, para compensarlo, se parpadea con más frecuente. Sin embargo, este mecanismo natural muchas veces no es suficiente, así que aparece la irritación y la visión borrosa.
Menor parpadeo
La reducción del parpadeo es común en los meses fríos. Por un lado, las actividades que requieren concentración, como trabajar frente a pantallas, leer o realizar tareas manuales, hacen que se parpadee menos. Por otro, la exposición a ambientes con calefacción o corrientes de aire seco provoca una rápida sequedad, pero la frecuencia de parpadeo no aumenta lo suficiente para compensar la evaporación de la película lagrimal. Al final, la superficie ocular permanece desprotegida durante más tiempo.
El menor parpadeo también contribuye a que los síntomas del ojo seco sean más notorios al final del día o tras períodos prolongados de concentración. Incluso personas que no presentan molestias pueden experimentar incomodidad ocular si no parpadean con regularidad, en especial si se exponen a otros catalizadores del problema.
Posibles infecciones
La película lagrimal tiene un papel protector fundamental: actúa como barrera frente a bacterias, virus y otros agentes externos. Cuando queda comprometida por factores estacionales, se debilita y aumenta la vulnerabilidad del ojo ante posibles infecciones.
En los casos de ojo seco crónico, pueden surgir pequeñas alteraciones en la córnea y la conjuntiva que facilitan la entrada de microorganismos que, en condiciones normales, serían eliminados por la película lagrimal. Así, estas personas tienen más probabilidades de sufrir conjuntivitis, blefaritis o infecciones recurrentes, lo que puede agravar la sensación de incomodidad y aumentar la inflamación ocular. El uso frecuente de lentes de contacto durante el invierno puede potenciar esta vulnerabilidad si no se mantienen las condiciones de higiene adecuadas.
¿Cómo cuidar los ojos en invierno?
Pese a las circunstancias propias del invierno, existen varias maneras de cuidar los ojos. El objetivo es evitar que se produzca su sequedad, ya sea en el lugar de trabajo o en el hogar. Así, se conseguirá mantener el bienestar de las personas en todo momento.
Uso de gafas de sol
Las gafas de sol actúan como una barrera física que reduce el contacto directo del aire y del viento con los ojos y minimizando la pérdida de humedad. Además, en invierno la luz solar puede reflejarse en superficies como la nieve, lo que intensifica la radiación ultravioleta y provocando fatiga ocular o molestias visuales.
Utilizar gafas de sol con filtros UV adecuados protege la córnea y la conjuntiva para preservar la salud ocular y evitar daños a largo plazo. Si se busca maximizar la eficacia, se recomienda optar por gafas envolventes que cubran bien los ojos y eviten la entrada lateral de aire.
Regulación de la calefacción
Ajustar la calefacción a temperaturas moderadas y mantener la humedad relativa dentro de un rango óptimo es esencial. Al fin y al cabo, es una forma eficaz de evitar los peores síntomas del ojo seco. En este sentido, el uso de humidificadores puede complementar la regulación térmica al evitar que el aire se vuelva demasiado seco.
También es recomendable evitar corrientes de aire directo sobre el rostro y distribuir el calor de manera uniforme en la habitación. Estas medidas simples permiten que los ojos conserven su lubricación natural durante más tiempo.
Descansar la vista
La fatiga ocular se intensifica cuando se mantiene la mirada fija en pantallas, libros o tareas que requieren concentración. Así, se disminuye la frecuencia de parpadeo y se favorece la evaporación de la película lagrimal.
Implementar pausas visuales cortas cada cierto tiempo ayuda a relajar los músculos oculares y a mantener la lubricación natural del ojo. Dejar de lado la actividad que se realiza o mirar desde más lejos facilita la hidratación ocular y reducen la sensación de sequedad. Asimismo, cerrar los ojos durante unos segundos o parpadear de manera consciente permite que la humedad se distribuya de forma uniforme.
Profesiones más afectadas
Algunas profesiones quedan expuestas a un mayor riesgo de padecer ojo seco. Dadas las condiciones de trabajo y las del propio ambiente, el órgano acaba por perder buena parte de su humedad, lo que lleva a que surja el problema.
- Trabajadores de oficina y teletrabajadores. Pasar muchas horas frente a ordenadores, tabletas o móviles disminuye la frecuencia de parpadeo, lo que acelera la evaporación de la película lagrimal y favorece la sequedad ocular.
- Conductores profesionales. Taxistas, camioneros o repartidores están expuestos al viento, aire acondicionado o calefacción constante dentro del vehículo.
- Personal sanitario. Médicos, enfermeros y técnicos de laboratorio suelen trabajar en ambientes con aire acondicionado o calefacción, además de mantener la vista fija en monitores y procedimientos que requieren concentración prolongada.
- Docentes y estudiantes. La lectura prolongada y el uso de pantallas digitales, combinado con la atención concentrada, puede provocar menor parpadeo y favorecer el ojo seco.
En definitiva, se recomienda mantener las precauciones pertinentes para reducir el riesgo de padecer ojo seco en invierno. El objetivo debe ser el de fomentar un entorno de trabajo cómodo y seguro para las personas trabajadoras sin importar sus condiciones laborales o las de la estación.
No te pierdas las novedades para cuidar de la salud de tu empresa
Suscríbete a nuestra newsletter y recibe en tu correo consejos y recomendaciones para cuidar de la salud de las personas de tu empresa.
Artículos relacionados
Nueva cama de parto en Zorrotzaurre: más comodidad y menos dolor para un proceso más flexible y respetado
La Unidad Materno-infantil de la Clínica IMQ Zorrotzaurre acaba de incorporar un novedoso equipamiento obstétrico, una cama de parto que facilita dar […]
Cambio en la jefatura del Servicio de Urgencias de la Clínica IMQ Zorrotzaurre
El pasado mes de diciembre se formalizó el relevo en la jefatura del Servicio de Urgencias de la Clínica IMQ […]
Tendinitis del manguito rotador: diagnóstico y tratamiento
La tendinitis del manguito rotador tiene efectos negativos sobre la salud laboral, siendo importante que desde las empresas se opte […]